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Continuamos y
dejamos la pista para seguir por el sendero entre pinos y a la vez pasando entre
barranquillos helados.

Había
que tener mucha precaución, ya estaba oscurecido y llevábamos los
frontales.
Los barrancos que fuimos pasando tenían
difícil acceso por la capa de hielo tan dura y resbaladiza que tenían.
El más
difícil de cruzar fue el barranco que baja del San Juan.
Es bastante grande y
era imposible de cruzar por la GR240.
Ascendimos unos metros hasta encontrar un
paso de animales.
Por éste, cruzamos el barranco sin peligro y nuevamente
comenzamos a descender hasta encontrar El Sendero Sulayr.
Continuamos por él
hasta llegar al punto de señalizaciones donde lo habíamos cruzado por la mañana.
Nuevamente en la pista comenzamos el
descenso sobre nuestros pasos.
El valle del Zenete
está lleno de molinos de viento. En la noche no se aprecian,
pero se
ven los destellos parpadeantes de las luces. Es una visión curiosa, parecen las
luces de un árbol de Navidad.
Finalmente llegamos al coche cansados pero
contentos de una gran ruta.
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