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RÍO CHILLAR (NERJA- MÁLAGA)
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Parece increíble que tan cerca de la bulliciosa ciudad de
NERJA, existan enclaves naturales tan
bellos y caudalosos como el río
Chillar. Éste nace en La Sierra de
Almijara.
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Una vez en Nerja, fuimos pasando las
rotondas en línea recta, hasta
encontrar una, donde indica "Centro
de Salud", giramos y ascendimos,
siguiendo esta dirección,
callejeamos un poco dirección norte
y oeste, hasta descender
directamente del cauce del río
Chillar.
Aquí nos encontramos una
bifurcación; si cruzas el río sigues
dirección Frigiliana, nosotros
continuamos sin cruzarlo, por el
camino que hay en el margen derecho.
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Llegamos a la planta
de hormigón; a partir de aquí ya
encontramos coches parados.
Continuamos en nuestro vehículo,
(despacito eso sí, porque el firme
es más bien pedregoso) seguimos
algunos cientos de metros más con el
coche hasta que nos pareció que ya
se estaba complicando el camino, y
decidimos aparcarlo aprovechando que
otro coche se iba, todo el camino
estaba muy concurrido de coches y de
gente.
Comenzamos a caminar
entre piedras y un cauce pequeño de
agua que serpentea y que salvábamos
saltando las piedras. Una frondosa
vegetación típica ribereña nos
acompañaba en casi todo el trayecto,
así como plantas autóctonas.
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Llegamos a la altura de
La Fábrica de La Luz. Pocos metros
antes de llegar vimos varias
construcciones, unas con una base
cilíndrica y forma de cubo hechas de
cemento y ladrillos.
A pocos metros,
otra en forma circular hecha de
ladrillos rojos.
Ascendimos por una
pequeña cuesta cementada con
compuertas y una acequia que nos
llevaron directamente junto a La
Fábrica de La Luz.
A partir de aquí el cauce del río es
más caudaloso. Frondosos árboles
arropan el camino y nos daban sombra
que se agradecía, íbamos adentrándonos
a cada paso en el lecho del río, llegó
un momento en el que ya no había
orilla para andar y tuvimos que
continuar por el agua.
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Una gran cascada se
nos presenta a la derecha. Ésta no
es natural, proviene de la acequia
que pasa cientos de metros más
arriba y donde a veces cierran las
compuertas y el agua se desborda por
este lugar en forma de cascada.
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Cientos de personas
andaban por el río, al no tener
apenas profundidad, excepto algunas
pozas pero no pasan de la cintura de
una persona de estatura normal, y no
tener grandes obstáculos, es
asequible para cualquier edad, por
ello nos encontrábamos, desde
familias con niños pequeños a
personas mayores caminando por el río.
Llegamos a la primera
gran poza, una multitud de gente se
bañaba en ella, otros grupos estaban
alrededor comiendo y disfrutando del
entorno. Otros iban y venían sin
parar.
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A cada paso nos
sorprendía la belleza del lugar,
conforme nos aproximábamos a Los Cahorros (singulares estrechamientos
de piedra caliza que apenas tienen
más de un metro de ancho).
Las
formaciones geológicas nos iban
cautivando.
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¡Qué hermoso espectáculo natural!
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Continuamos ascendiendo por el río
hasta que transcurridas tres horas
y media de ruta, llegamos a las
cascadas. Lamentablemente algunas
estaban secas (Estábamos en
septiembre y todavía no había
llovido).
Apetecía bañarse en las pozas y
cascadas, pero el agua corre
demasiado fría, aún para ser verano.
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Seguimos nuestra
marcha y nuevamente aparecieron
tramos más llanos y tranquilos, para
pasar de pronto a lugares más
angostos con grandes piedras
resbaladizas, donde el agua se
precipita sin gran altura, pero aún
así formando un agradable estruendo
musical.
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Se nos apareció un sendero a la derecha del río.
Es el sendero que te lleva a la Frigiliana, lo
tomamos y abandonamos el lecho del río. Sin
perder de éste de vista, ascendimos unos metros
y continuamos paralelos a él.
Apareció una bifurcación, hacia la izquierda que
se continuaba dirección Frigiliana, nosotros
continuamos recto y nos llevó directamente a la
presa, habíamos tardado poco más de media hora
desde las cataratas hasta aquí.
Primero se aparecieron varias
casas abandonadas con un gran albaricoque en la
puerta, seguidas unos metros más adelante de la
presa. Bonito lugar éste, es una zona más
abierta de vegetación en comparación con el
cauce del río.
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Buscamos hacia la derecha la acequia, tuvimos
que saltar algún obstáculo, pero sin demasiado
problema.
Hay una pequeña balsa, incluso en la pila de
lavar hecha de piedra y desde aquí nace la
acequia.
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Esta caudalosa acequia va bordeando a media
ladera y sobre la misma cota todas estas
montañas de más de 1000 m. de altura.
Este tramo no es aconsejable para todo el mundo,
ya que tiene gran altura, y aunque no es
demasiado peligroso, si hay que extremar la
precaución sobre todo en un par de puntos y en
según que tramos, donde hay algunos cortados que
pueden impresionar, pero la mayoría del
recorrido transcurre sobre tierra firme, o sobre
tubos o placas que cubren la acequia.
Como va siguiendo las formas de la montaña,
adentrándose en sus barranquillos para volver a
salir, es un largo camino, 6,5 Km.
aproximadamente, pero es espectacular;
dependiendo de los tramos se escucha el ruido del agua y de la
gente al fondo, en el río.
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Se nos presentó majestuosa. Una vez termina la
acequia, en una gran balsa, se continua por un
sendero bien marcado entre pinos y junto a una
gran tubería que desciende por la montaña.
Es un fuerte desnivel hasta llegar a la misma
Hidroeléctrica donde habíamos pasado por la
mañana.
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Se llega directamente dentro del recinto de La
Hidroeléctrica, pero tras bajar las escaleras, a
la izquierda sale un senderillo que te lleva
directamente al cauce del río.
Y por éste llegamos al coche, donde
sorprendentemente apenas si quedaba ya rastro de
los cientos de coches que había por la mañana.
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Nos gustaría que nos dieses tu opinión sobre
esta ruta en nuestro
FORO |
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