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El
sendero empedrado gira a la izquierda,
zigzagueando y ascendiendo por El Aguadero.
(Este sendero también fue utilizado para llevar
el mineral que extraían de las minas que hay más
arriba).
Todavía se ven restos de las tirolinas que
utilizaban en tiempo de producción de las minas.
Es
un bonito sendero, que se va ganando altura a
cada paso.
Se
hace cómodamente y sobre todo disfrutando de este
vergel que hay a su alrededor.

Conforme ascendemos se va divisando La Taha y sus
pueblos, aunque en nuestro caso sólo los que las
nubes nos dejaban ver.

Llegamos a los 1075m. de altitud, el sendero
cambia de vertiente y continua a partir de aquí
por pista.
Andamos entre pinos y pasamos junto a un
cortijo-cuadras para ganado. Desde aquí se ve
Órgiva.
Continuamos hasta llegar a una bifurcación. El
sendero continúa dirección Órgiva.
Nosotros abandonamos el GR-142 y giramos hacia la
izquierda.
Justo en este cruce se ven varias cuevas cerca de
la pista.
El
tiempo estaba un poco loco, por momentos salía el
sol, se nublaba y comenzaba a llover agua-viento.
Aún
así, había momentos que podíamos disfrutar de las
impresionantes panorámicas sobre el municipio de
La Taha.
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